Lavado broncoalveolar

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La técnica de lavado broncoalveolar (LBA), descrita inicialmente por Reynolds y Newball en 19741, fue concebida como procedimiento para analizar las células inmunes e inflamatorias del tracto respiratorio inferior tanto del pulmón2 normal como de varios tipos de patología intersticial.

Lavado broncoalveolar
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Introducción

Desde su descripción, su aplicabilidad ha ido aumentando progresivamente como técnica esencial en el aislamiento de patógenos oportunistas en pacientes inmunocomprometidos3. Además, en los últimos años se tiende a incluir esta técnica entre las tradicionales en el diagnóstico y valoración de la patología intersticial difusa4. La buena correlación entre el tipo de células inmunes e inflamatorias obtenidas mediante el LBA y las observadas en muestras de biopsia pulmonar abierta, la buena tolerancia del procedimiento y la relativa ausencia de complicaciones importantes son factores que han contribuído a la expansión de su utilización.

A pesar de ello, la utilidad de esta técnica sigue siendo controvertida5. Es asumido el valor diagnóstico de los hallazgos obtenidos en procesos como neumonía eosinófila crónica, histiocitosis X, proteinosis alveolar, neoplasias o síndrome de hemorragia alveolar difusa. En el resto de patología intersticial, puede aportar una información complementaria a los datos obtenidos por otras técnicas que permita estrechar las posibilidades diagnósticas u orientar en la solicitud de otros estudios complementarios6.

En estos últimos procesos, la rentabilidad diagnóstica es muy variable según la patología estudiada. Así, su sensibilidad y especificidad es alta en patología granulomatosa (sarcoidosis, neumonitis por hipersensibilidad y tuberculosis) y menor en patología fibrótica (de origen idiopático o la asociada a conectivopatías).

Técnicas de realización

La indicación de realización del LBA en pacientes inmunodeprimidos para aislamiento de patógenos oportunistas está firmemente establecida. En estas circunstancias tan sólo es necesario realizar la técnica de acuerdo con un protocolo previamente establecido y el procesamiento adecuado de las muestras desde su obtención hasta su estudio en el laboratorio7. En pacientes no inmunodeprimidos la decisión de efectuar un LBA para el estudio de la patología intersticial difusa, debe ser apoyada por una sospecha clínica razonable, unos datos radiológicos y un estudio funcional completo.

Es fundamental para la interpretación de los hallazgos obtenidos, la historia acumulada de tabaquismo, el tipo de exposición laboral o ambiental y los tratamientos previos realizados. En los pacientes que han presentado agudización de sus síntomas por infección bronquial intercurrente se debe diferir la realización de esta técnica ya que la inflamación de vía aérea puede alterar los recuentos celulares en la muestra alveolar. La realización del LBA es sencilla y alarga unos pocos minutos la duración de la broncofibroscopia (BF). Si se precisa la toma de biopsias, éstas deben ser realizadas después del LBA8.

La técnica no está definitivamente estandarizada lo cual dificulta la comparacion de resultados entre los distintos autores. En esencia, consiste en la instilación a través del broncofibroscopio de un volumen determinado de suero fisiológico (en general entre 120 y 200 ml) a nivel de un segmento o subsegmento pulmonar (si es posible, debe utilizarse el lóbulo medio o língula por ser segmentos declives en posición de decúbito). Parece razonable optar por segmentos con mayor afectación según el estudio radiológico simple o el de TAC torácico.

El líquido para el lavado se instila en alícuotas de 20 a 50 ml con una jeringa. Cada instilación se sigue inmediatamente de una aspiración manual mediante la propia jeringa o bién con aspiración mecánica suave (con una presión de 5 cm. de agua), modificable en cada enfermo para conseguir la máxima cantidad de fluido instilado sin que colapse excesivamente la vía aérea y provoque su fusión hemorrágica submucosa. El líquido recuperado (alrededor de un 40-50% del volumen instilado) suele ser traslúcido u opalescente dependiendo de la cantidad de material celular y no celular en suspensión.

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En los casos de hemorragia alveolar difusa, es típico el aspecto sonrosado o marronáceo, más intenso en las últimas alíquotas recuperadas. Distintos factores tales como el hábito en la realización de la técnica, grado de tolerancia, deterioro funcional previo y tipo de patología subyacente posiblemente determinen en mayor o menor grado el porcentaje de fluido recuperado9. La primera alícuota obtenida se considera representativa de la celularidad de vía aérea (muestra bronquial) y debe separase del resto de alícuotas (muestra alveolar).

El fluido debe verterse en frascos de plástico o vidrio siliconado para retardar la adherencia de las células a la pared y ha de ser mantenido a 4º C hasta su estudio, el cual no debe diferirse más de dos horas. Si se requiere el transporte de las muestras a otro centro y por tanto se va a demorar su estudio, es útil resuspender la muestra obtenida en tubos de 50 ml con solución buffer salina sin iones Ca2+ ni Mg2+ (PBS o solución de Hanks, pH 7.20) y enviar en nevera con hielo.

Las variaciones en la técnica de obtención de muestras radican fundamentalmente en el volumen total instilado, que depende de la tolerancia del paciente y de la diversidad de estudios que se pretenda realizar. No obstante, una vez marcados los objetivos, debemos emplear un volumen lo más homogéneo posible en todos los pacientes10.

Bibliografía

  • 1. Reynolds HY, Newball HH. Analysis of proteins and respiratory cells obtained from human lungs by bronchial lavage. J Lab Clin Med 1974; 84: 559-573.
  • 2. Daniele RP, Altose MD, Rowland DT Jr. Immunocompetent cells from the lower respiratory tract of normal human lungs. J Clin Invest 1975; 56: 986-995.
  • 3. Stover DE, Zaman MB, Hajdu Sl,et al. Bronchoalveolar lavage in the diagnosis of diffuse pulmonary infiltrates in the immunosuppressed host. Ann Intern Med 1984;101:1-7
  • 4. Daniele RP, Elias JA, Epstein PE,Rossman MD.Bronchoalveolar lavage: role in the pathogenesis, diagnosis and management of interstitial lung disease. Ann Intern Med 1985; 102: 93-108.
  • 5. Turner-Warwick M, Haslam PL. Clinical applications of bronchoalveolar lavage. Clin Chest Med 1987; 8:15-26
  • 6. Reynolds H.Y. Bronchoalveolar lavage-state of the art. Am Rev Respir Dis 1987;l35: 250-263.
  • 7. Kahn FW, Jones M. Analysis of bronchoalveolar lavage specimens from immunocompromised patients with a protocol applicable in the microbiology labotory. J Clin Microbiol 1988; 26: 1150-1155.
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  • 9. The BAL Cooperative Group Steering Committee. Bronchoalveolar lavage constituents in healthy individuals, idiophatic pulmonary fibrosis, and selected comparisons groups. Am Rev Respir Dis 1990; 141 (Suppl.): 169-202
  • 10. Chamberlain DW, Braude AC, Rebuck AS. A critical evaluation of bronchoalveolar lavage. Criteria for identifying unsatisfactory specimens. Acta Cytol 1987; 31: 599-605.


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*Articulos en Pubmed
*Articulos en Google Scholar