Estructura del bronquiolo terminal

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Los bronquiolos terminales son las ramificaciones finales de los bronquios, cuya estructura tubular es de 0.5 mm de diámetro. Se dividen en bronquiolos respiratorios, que constituyen la última ramificación antes de los sacos alveolares. Su función, además de conducir el aire hasta los alveolos, es participar en el metabolismo hormonal y en la detoxificación de sustancias tóxicas.

Estructura del bronquiolo terminal
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Anatomía de la vía aérea intrapulmonar

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ORIGEN EMBRIONARIO

La formación del aparato respiratorio se inicia en el embrión a las 4 semanas de gestación, con la aparición del divertículo respiratorio o esbozo pulmonar a partir de una evaginación de la pared ventral del intestino anterior. En consecuencia, el epitelio de revestimiento interno de los bronquios, al igual que el de los pulmones, tiene origen endodérmico. En cambio, los componentes muscular y conectivo derivan del mesodermo esplácnico.

Con el posterior crecimiento embrionario, el esbozo pulmonar va ramificándose para formar los bronquios principales, secundarios y terciarios (segmentarios), llegando a originar 17 generaciones de subdivisiones al final del sexto mes de gestación. Sin embargo, el árbol bronquial definitivo no termina de formarse hasta el periodo posnatal.

La formación del bronquiolo terminal tiene lugar al final del periodo seudoglandular (5-16 semanas de gestación). En la siguiente fase (periodo canalicular) cada bronquiolo terminal se divide en 2 bronquiolos respiratorios o más, los cuales a su vez, se dividen en 3 a 6 conductos alveolares.

ANATOMÍA

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Dentro de cada pulmón, el árbol bronquial se divide de una manera constante. Cada uno de los dos bronquios principales, procedentes de la tráquea, se divide en bronquios secundarios o lobares. Cada bronquio lobar se divide en bronquios terciarios o segmentarios, que se distribuyen en los denominados segmentos broncopulmonares. Dentro del segmento broncopulmonar, los bronquios segmentarios se dividen en bronquiolos. El bronquiolo a su vez, continúa ramificándose en bronquiolo de conducción, bronquiolo terminal y, finalmente, bronquiolo respiratorio. Este último da lugar a los conductos y sacos alveolares.

Los tejidos de sostén pulmonares del árbol bronquial están perfundidos por las arterias bronquiales (dos izquierdas y una derecha), que trasportan sangre procedente de la aorta torácica y caminan a lo largo de las caras posteriores de los bronquios, irrigándolos hasta llegar a los bronquiolos respiratorios.

Las venas bronquiales drenan la porción del árbol bronquial irrigada por las arterias bronquiales hacia la aurícula izquierda. Parte de la sangre es drenada también por las venas pulmonares.

Los vasos linfáticos, procedentes de todos los tejidos de sostén del pulmón, comienzan en los espacios de tejido conectivo que rodean los bronquiolos terminales y discurren hasta el hilio pulmonar y, desde allí, principalmente, al conducto linfático derecho.

HISTOLOGÍA

Los bronquiolos terminales están revestidos por un epitelio simple cúbico ciliado, en el cual hay células de Clara dispersas entre las células ciliadas. En los bronquiolos no hay glándulas subepiteliales ni tampoco las placas cartilaginosas características de los bronquios. Las células caliciformes están presentes en los bronquiolos más grandes, pero faltan por completo en los bronquiolos terminales.

El epitelio cúbico ciliado de los bronquiolos terminales presenta unos 200 cilios por cada célula epitelial. Dicho epitelio, se mantiene húmedo por una capa de moco, segregado por células caliciformes y por glándulas submucosas pertenecientes a zonas más proximales del árbol bronquial.

En las paredes de los bronquiolos terminales hay una capa de músculo liso relativamente gruesa (músculo de Reisseisen). En condiciones patológicas, es frecuente que los bronquiolos pequeños desempeñen un papel importante en la resistencia al flujo aéreo por dos razones: 1) se ocluyen fácilmente por a su pequeño tamaño y 2) se constriñen con facilidad debido a que tienen el mayor porcentaje de músculo liso en sus paredes.

FISIOLOGÍA

La función principal del bronquiolo terminal es conducir el aire inspirado hacia la porción respiratoria del árbol bronquial, lugar en el que se lleva a cabo el intercambio gaseoso, y, en sentido inverso, eliminar el aire espirado fuera del aparato respiratorio.

El bronquiolo terminal también cumple otras funciones, como por ejemplo, la descontaminación del aire inspirado. Todas las vías respiratorias se mantienen húmedas por una capa de moco que reviste toda la superficie. Este moco atrapa pequeñas partículas del aire inspirado, evitando que alcancen los alveolos, y es movilizado por acción de los cilios, que baten unas 10-15 veces por segundo, en dirección a la faringe. Después, el moco, con las partículas atrapadas, es deglutido o eliminado mediante la tos.

Debido al mecanismo nasal de turbulencia, la mayoría de las partículas de más de 6 micras de diámetro, no alcanzan los pulmones. Sin embargo, las de menor diámetro pueden depositarse en los bronquiolos más pequeños por efecto de la gravedad. Por ejemplo, en los mineros de carbón es frecuente la enfermedad de los bronquiolos terminales por las partículas de polvo depositadas.

Además, los bronquiolos terminales pueden desencadenar el mecanismo de la tos. Son sensibles a estímulos químicos corrosivos como el gas de dióxido de azufre y el cloro, generando impulsos aferentes que se dirigen hacia el bulbo raquídeo, principalmente, por los nervios vagos. Y son los circuitos neuronales bulbares los que desencadenan una secuencia automática de sucesos que componen la tos.

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El control directo de los bronquiolos por fibras nerviosas simpáticas es débil, sin embargo, sí están muy expuestos a la adrenalina y la noradrenalina circulantes, liberadas a la sangre por la estimulación simpática de las glándulas suprarrenales. Estas dos hormonas provocan la dilatación del árbol bronquial.

La acetilcolina, segregada por unas pocas fibras parasimpáticas procedentes de los nervios vagos que penetran en el parénquima pulmonar, causa constricción bronquiolar leve o moderada. A veces, estos nervios parasimpáticos se activan por reflejos originados en los pulmones. La mayoría de ellos comienzan por la irritación de la membrana epitelial de las vías respiratorias (por gases nocivos, polvo, humo del tabaco o infección bronquial) y, también, por el bloqueo de las pequeñas arterias pulmonares por microémbolos.

Por otro lado, varias sustancias que se forman en los propios pulmones son, con frecuencia, bastante activas a la hora de producir constricción bronquiolar (p. ej.: histamina, leucotrieno C4…). Además, los mismos irritantes que causan reflejos constrictores parasimpáticos pueden iniciar reacciones locales, no nerviosas, que producen constricción de las vías respiratorias.

PATOLOGÍA RELACIONADA

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La bronquiolitis es una enfermedad que afecta a los bronquiolos y también a las vías aéreas más distales y que, generalmente, es consecuencia de la inflamación del epitelio bronquiolar y del proceso reparativo acompañante que determina obstrucción, fibrosis, estenosis o, incluso, proliferación de tejido de granulación en las vías aéreas periféricas.

La bronquiolitis también puede formar parte de un proceso patológico que afecta predominantemente a otras partes de la vía aérea (EPOC, asma, FQ, bronquiectasias no FQ,) al parénquima pulmonar (neumonía organizativa, neumonía eosinófila, sarcoidosis, neumonitis por hipersensibilidad), e incluso a los vasos pulmonares (vasculitis).

Finalmente, existen malformaciones congénitas en los bronquiolos terminales que pueden ocasionar quistes pulmonares congénitos.

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