Toracoscopia

De Pneumowiki - Enciclopedia de Neumología y Neumociencias
Saltar a: navegación, buscar


Toracoscopia

La toracoscopia es una técnica mediante la cual se explora la cavidad pleural con instrumentos ópticos que posibilitan la toma de biopsias del pulmón y la pleura. La toracoscopia convencional se diferencia de la cirugía endoscópica asistida por video (videotoracoscopia VATS) en que no precisa de anestesia general, ni varias entradas, ni intubación doble con bloqueo unipulmonar. En base al diseño de los modernos toracoscopios, para la toracoscopia convencional diagnóstica no se suele requerir más que una vía de entrada, pudiendo usarse tanto los toracoscopios de 10 mm de diámetro como los de 7 mm, que proporcionan una rentabilidad diagnóstica similar.

Antes de empezar a realizar la exploración, se debe explicar al paciente en qué consiste la técnica y los posibles efectos adversos que podrían producirse. Por otro lado, se debe valorar el estado basal del paciente, prestando especial atención a su situación nutricional, la presencia de edemas o infiltración del hemitórax explorado, así como la presencia de tos intensa que pudiera dificultar la exploración y favorecer la aparición de complicaciones como enfisema subcutáneo.

Por último, es necesario tener previo a la prueba un estudio de coagulación, requiriéndose un contaje de plaquetas superior a 60000 por mm3, además de los tests habituales de coagulabilidad. La toracoscopia suele ser una técnica muy bien tolerada con anestesia local y moderado consumo de analgésicos por vía sistémica.

Toracoscopia.png

La principal indicación de la toracoscopia médica es el diagnóstico y tratamiento de los derrames pleurales, aunque puede ser también utilizada para evaluar lesiones pulmonares causantes del neumotórax espontáneo o para manejo de los empiemas (en los que la habitual presencia de multiloculaciones dificulta enormemente la exploración).

La principal contraindicación para la realización de la toracoscopia, es la ausencia de cámara pleural secundaria a la presencia de abundantes bridas que impedirían la introducción del toracoscopio. De igual forma, no podrían ser subsidiarios de la técnica aquellos pacientes que incapaces de tolerar la ventilación unipulmonar.

Las complicaciones más usuales a la propia técnica de la toracoscopia son: empiema, enfisema subcutáneo, fiebre o dolor. Otras menos frecuentes son: fenómenos tromboembólicos, diseminación neoplásica del tumor en el trayecto del trocar, hemorragias intrapleurales o fístulas broncopleurales.

Técnica

Para la realización de esta técnica, se utiliza 25–50 mg de meperidina intravenosa (diluida en 50 cc de suero fisiológico) como premedicación, inmediatamente antes del inicio de la prueba. Debe realizarse siempre en el contexto de una sala con monitorización (monitor ECG y pulsioxímetro) y de personal con suficiente experiencia. Antes de la introducción del trócar es fundamental la asepsia del campo quirúrgico.

Posteriormente se procederá a la aplicación de la anestesia local de la zona con lidocaína al 2% sin vasoconstrictor, utilizando 30 ml como cantidad promedio.

El paciente ha de estar en decúbito lateral. La vía de entrada más usual es en la región del 5o-6o espacio intercostal a nivel de la línea axilar anterior, media o posterior; aunque dependerá de la localización radiológica de las lesiones pleurales. Tras la introducción del trócar, se procede a la evacuación del líquido pleural de forma intermitente, de tal manera que se permita el paso de aire de forma pasiva al interior de la cavidad pleural, logrando así el colapso pulmonar. No deben aplicarse en ningún caso presiones positivas (superiores a la atmosférica) en el interior de la cavidad pleural.

Tras el examen visual, la toma de biopsias de las zonas sospechosas y la evacuación de todo el líquido pleural, se procede (si es el caso) a la instilación del agente sinfisante correspondiente según técnica habitual.

Finalizada la exploración, se coloca un tubo de drenaje endopleural de gran calibre (24–28 F), al que se le aplican unos orificios laterales suplementarios para facilitar la evacuación del líquido que posteriormente se pudiera formar. En un principio, debe dejarse el drenaje en sistema subacuático sin aspiración y, tras tres horas, aplicarse succión progresiva hasta alcanzar una presión negativa de unos 20 cm de H2O. Para evitar una reexpansión pulmonar completa excesivamente rápida, y así la presencia de fuga aérea, se debe incrementar la presión cuidadosamente (5-10 cms de H2O) cada 3 horas hasta alcanzar la presión negativa de 20 cms de H2O. El drenaje debe mantenerse hasta conseguir la reexpansión pulmonar completa y que el volumen de líquido drenado sea < 100 cc/día.

Bibliografía

  • ATS/ERS. Management of malignan tpleural effusions. Am J Respir Crit Care Med 2000; 162: 1987 -2001.


Icon url.jpg Articulos Relacionados acerca de Toracoscopia

*Articulos en Pubmed
*Articulos en Google Scholar