Bronquiectasias

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Bronquiectasias

Bronquiectasias
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cuadro de clasificación. Bronquiectasias
CIE-10 Q33.4
CIE-9 494

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DEFINICIÓN

Las bronquiectasias son dilataciones anómalas y permanentes de un bronquio de tamaño mediano que se acompaña de destrucción de los componentes muscular y elástico de las paredes bronquiales, y que se asocia con frecuencia con infección bronquial crónica. Las bronquiectasias no deben considerarse en sí misma como una enfermedad, sino que son el resultado final de una variedad heterogénea de enfermedades.

ANATOMÍA PATOLÓGICA

Desde el punto de vista macroscópico se clasifican en:

• Cilíndricas, cuando el bronquio conforma una estructura en forma de tubo uniforme y que terminan de forma brusca por tapón mucoso que obstruye una vía más pequeña.

• Varicosas, cuando muestran un patrón de dilatación distorsionado e irregular.

• Saculares o quísticas, cuando tienen forma redondeada acabando en un fondo de saco sin salida.

Desde el punto de vista microscópico suelen cursar con un proceso inflamatorio crónico con abundante moco en la luz. El epitelio ciliar respiratorio es sustituido por un epitelio más escamoso, incluso ulceras de la mucosa bronquial pudiendo progresar a fibrosis bronquial y peri bronquial y es característicos la hiperplasia de las glándulas mucosas.

PATOGENIA

Según la “Teoría del círculo vicioso” en la patogenia de las bronquiectasias se presupone que un evento inicial, que puede ser, por ejemplo, una infección o una condición genética primaria, y que compromete el mecanismo mucociliar de depuración.

Esto hace que la mucosidad y las bacterias permanezcan por un mayor tiempo en el árbol bronquial, realizando la selección natural de las cepas más virulentas, que lesionan el epitelio ciliar. Posteriormente, surge un proceso inflamatorio crónico que reduce aún más la depuración bronquial, facilitando las infecciones recurrentes y la aparición de las bronquiectasias, que, a su vez, predisponen a nuevas infecciones, cerrando el círculo vicioso (1).

Inflamación sistémica

La inflamación de la vía aérea es una de las características de las bronquiectasias.

Varios estudios han demostrado un incremento de los mediadores inflamatorios (elastasa, mieloperoxidasa, interleucina (IL-6, IL-8, TNF-α) en la vía aérea de enfermos con bronquiectasias, en particular en aquellos colonizados con MPP (microorganismo potencialmente patógeno).

Esta inflamación local se traduce en un aumento de los marcadores inflamatorios sistémicos (velocidad de sedimentación, proteína C reactiva, fibrinógeno, TNF-α) y está relacionada con una mayor gravedad de la enfermedad. La colonización por un MPP puede servir como marcador de un mayor grado de inflamación.

ETIOLOGÍA

Las causas descritas de bronquiectasias son muy diversas y heterogéneas, este hecho es lo que va a dificultar la labor diagnostica de la etiología de las mismas.

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En la siguiente tabla se enumeran la gran mayoría de las causas de esta entidad donde entre las más frecuentes se encuentran las infecciones pulmonares graves, inmunodeficiencias primarias y secundarias, la fibrosis quística, la aspergilosis broncopulmonar alérgica (ABPA), etc.

Cantidad y purulencia del esputo

La cantidad de esputo de los pacientes con bronquiectasias se relaciona de forma inversa con la calidad de vida (2).

La presencia de MPP en el árbol bronquial (en particular, pero no solo, de Pseudomonas aeruginosa) está relacionada con el grado de inflamación y con el consecuente incremento en el volumen y purulencia del esputo.

Aunque sea un factor impactante en la vida del paciente, la cantidad y las características del esputo no han demostrado valor pronóstico en esta patología.

EPIDEMIOLOGÍA

Las bronquiectasias (BQ) han pasado en las últimas dos décadas de ser una enfermedad “huérfana” a una ser una patología que suscita mucho interés.

Aunque su prevalencia real se desconoce, diversos estudios han evidenciado un aumento del número de casos de BQ, probablemente en relación con la mayor longevidad de la población, la cronicidad de las enfermedades, la reaparición de la tuberculosis y su mejor diagnóstico por medio de la tomografía computarizada (TC) torácica de alta resolución.

El manejo de los pacientes con BQ supone un elevado gasto sanitario, cuyo impacto exacto está aún por determinar, aunque los escasos estudios realizados muestran que es equiparable o incluso superior al de otras enfermedades respiratorias crónicas.

La mayoría de los estudios revelan que las BQ son más frecuentes en mujeres (63-68%), en población de mayor edad y sobre todo por causa desconocida, aunque se ha visto que la prevalencia aumenta en ambos sexos con la edad. Uno de los primeros trabajos que abordó este tema estimó que la prevalencia de BQ era de 4 casos por cada 100.000 habitantes en personas de 18 a 34 años, y que aumentaba hasta los 271/100.000 entre los mayores de 75 años. Un estudio más reciente encontró una prevalencia de 227/100.000 en hombres y de 309/100.000 en mujeres, cifras que se igualaban en los mayores de 80 años, situándose en aproximadamente 1.100/100.000 habitantes.

Es importante alcanzar un diagnóstico etiológico, que sigue constituyendo uno de los retos más importantes para poder entender la patogenia de las BQ y adecuar el manejo específico de los pacientes que las padecen. Esta labor debe emplear la anamnesis y la historia clínica detallada como principales herramientas para profundizar en el estudio etiológico mediante exploraciones complementarias dirigidas en pacientes seleccionados, tal como aconseja la Normativa SEPAR.

Un reciente estudio europeo multicéntrico realizado sobre más de 1.200 pacientes con BQ avala estas cifras: se consiguió un 60% e diagnósticos etiológicos, de los cuales el 20% eran BQ postinfecciosas, destacando un 15% de BQ asociadas a EPOC, un 10% asociadas a conectivopatías, un 6% secundarias a inmunodeficiencias y un 3% asociadas a asma.

VALORACIÓN DEL PACIENTE CON SOSPECHA DE BRONQUIECTASIAS

Clínica de tos y expectoración persistentes, infecciones respiratorias de repetición, hemoptisis recidivantes o aislamiento de gérmenes colonizadores comunes de la via aérea (en especial BGN y S. Aureus) así como una radiografía de tórax sugestiva.

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La TCAR es la exploración con mayor sensibilidad (96%) y especificidad (93%) en la detección de bronquiectasias y en la valoración de su evolución. Los criterios diagnósticos se resumen en la tabla siguiente.

Una vez se objetiva la presencia de bronquiectasias, debemos realizar estudios complementarios para investigar su causa y completar manejo inicial:

• Analítica general con estudio de reactantes de fase aguda, hemograma completo, estudio de inmunoglobulinas y despistaje genético de FQ.

• Microbiología de esputo para descartar presencia de MPP (bacterias, micobacterias y hongos).

En ausencia de diagnóstico microbiológico y paciente hipersecretor con agudizaciones frecuentes se puede establecer el uso de macrólidos (habitualmente azitromicina) como tratramiento “antibiofilm” e inmunomodulador, revisando con periodicidad función hepática (colostasis, citolisis) y CK (miopatía).

Siempre descartar previamente alteraciones del QT en ECG y presencia de micobacterias en esputo para evitar monoterapia de las mismas.

Se hará seguimiento preferiblemente en consulta monográfica u hospital de día para facilitar acceso ágil del paciente en fase aguda.

DIAGNÓSTICO Y MANEJO DE LAS AGUDIZACIONES DE BRONQUIECTASIAS

Las bronquiectasias no asociadas a fibrosis quística (FQ) son una entidad de creciente importancia debido a su alta prevalencia y a un mayor interés científico (4). Las agudizaciones de las bronquiectasias son episodios en los que se produce un deterioro clínico agudo. Son importantes, ya que marcan la historia natural de la enfermedad, al asociarse a una progresión acelerada de la patología y a un marcado aumento de la morbilidad.

Se define como agudización de bronquiectasias aquel episodio en el que se producen cambios en las características del esputo (volumen, purulencia, consistencia y presencia de hemoptisis), acompañados o no de aumento de la disnea, de forma aguda y sin relacionarse con otras posibles causas2.

Se consideran agudizaciones graves aquellos casos en que el episodio se asocia a inestabilidad hemodinámica, insuficiencia respiratoria aguda o crónica agudizada, hipercapnia, deterioro del estado cognitivo, fiebre superior a 38oC, hemoptisis o disminución significativa de la función pulmonar (5).

FACTORES DE RIESGO

Colonización bacteriana

La colonización bacteriana de la vía aérea es uno de los factores más estudiados en relación con las agudizaciones de las bronquiectasias.

Es bien conocido que la infección bronquial crónica contribuye a la patogénesis de la enfermedad, al producir daño pulmonar progresivo como consecuencia de la respuesta inflamatoria sostenida, que favorece la presencia de infecciones recurrentes (6).

El aislamiento crónico de Pseudomonas aeruginosa en las muestras respiratorias de estos pacientes es el más estudiado y se ha relacionado con una progresión tórpida de la enfermedad, con más agudizaciones y con mayor mortalidad.

Agudizaciones previas

El número anual de agudizaciones y de hospitalizaciones previas en pacientes con bronquiectasias ha sido detectado tanto como factor predictor de futuras admisiones hospitalarias como de mortalidad. Esto puede explicarse por el empeoramiento del estado inflamatorio existente en las vías aéreas, ya que es conocido que se produce un aumento de la actividad neutrofílica y elastolítica durante las agudizaciones.

Función pulmonar

La espirometría puede ser un marcador para definir una agudización cuando existe un deterioro respecto al estado basal, especialmente en casos con poca limitación al flujo aéreo en fase de estabilidad clínica. El grado de obstrucción pulmonar medido por la FEV1 es un factor predictor de mortalidad por bronquiectasias en cinco años, así como del número de agudizaciones anuales y de ingresos hospitalarios.

Estado nutricional

Es bien conocido que la correcta función de la inmunidad innata y adaptativa tiene una relación directa con el estado de nutrición de la población general.

Algunos estudios han objetivado asociación entre la deficiencia de vitamina D y la frecuencia de agudizaciones, así como con la calidad de vida y la presencia de colonización bacteriana. Además, un índice de masa corporal ≤ 18,5 kg/m2 se ha asociado con una mayor mortalidad en estos pacientes.

Comorbilidades

Las bronquiectasias pueden asociarse a múltiples patologías, ya que pueden afectar a gente de elevada edad con muchas comorbilidades, con un importante impacto en su evolución.

Es conocido que existe una elevada prevalencia de bronquiectasias en pacientes con EPOC, y que esto a su vez se asocia con una mayor tasa de colonización bacteriana, agudizaciones y mortalidad. Otras condiciones, como el reflujo gastroesofágico y la hiperreactividad bronquial asma-like, podrían asociarse con mayor riesgo de agudizaciones.

Aunque existe poca información que confirme esta relación, un estudio reciente evidenció que la presencia de síntomas de reflujo en la vía aérea era un buen factor predictor del número de agudizaciones en los pacientes con bronquiectasias.

MICROBIOLOGÍA

El perfil microbiológico de los pacientes con bronquiectasias es muy variado, y en muchos casos viene determinado por la alta tasa de colonización bacteriana que presentan.

La infección bronquial crónica depende en gran medida de factores inmunológicos, como la disfunción de receptores fagocíticos, la inhibición de la fagocitosis y la alteración de la opsonización4.

Por otro lado, las características propias del microorganismo, tales como la formación de biopelículas y la producción de factores de virulencia, jugarán también un papel importante (7).

Diversos trabajos han relacionado la colonización bacteriana con la gravedad de la enfermedad en pacientes con bronquiectasias. Es bien conocido que a medida que la enfermedad progresa y la función pulmonar empeora, aumenta la probabilidad de colonización bacteriana.

Bacterias

Las bacterias aisladas con más frecuencia en el esputo de pacientes con bronquiectasias colonizados crónicamente son las gramnegativas. Sin embargo, la prevalencia de colonización por estos microorganismos es variable.

Otros organismos como Moraxella catarrhalis y Streptococcus pneumoniae también han sido identificados en la vía aérea de estos pacientes, aunque de forma intermitente y en menor proporción.

Micobacterias

Las micobacterias no tuberculosas (MNT) también han sido identificadas como una causa frecuente de agudización en pacientes con bronquiectasias. Distintos trabajos han determinado que la tasa de infección por MNT en estos pacientes está en aumento, con una prevalencia de alrededor del 9,3% según un reciente metaanálisis.

Entre las MNT predominan las infecciones por Mycobacterium avium complex (MAC), con alrededor del 50% de los casos, y Mycobacterium abscessus complex, con aproximadamente el 40% de los mismo. En muchos casos no queda claro si la infección por MNT es la causa de las bronquiectasias o simplemente se trata de un epifenómeno.

Hongos

Las infecciones bronquiales fúngicas también podrían asociarse con algunos casos de agudizaciones en pacientes con bronquiectasias.

Se ha postulado de forma fehaciente relación entre el esputo purulento diario y el tratamiento antibiótico crónico con la presencia de cultivos de esputo persistentemente positivos para Aspergillus spp y Candida albicans (8,7% y 34,5%, respectivamente) en un período de cinco años.

La persistencia de C. albicans se asoció además con un peor FEV1 postbroncodilatador y con más agudizaciones tratadas de forma hospitalaria.

Virus

Las infecciones víricas se han asociado con un gran número de agudizaciones de pacientes con EPOC, pero su papel en las agudizaciones de bronquiectasias está poco documentado. Sí está clara la presencia de un mayor incremento en los marcadores de inflamación sistémica y de vía aérea en las agudizaciones virus-positivas, sugiriendo un rol importante de las infecciones virales en la patogénesis de las agudizaciones (8).

TRATAMIENTO

Todas las bronquiectasias tienen aspectos de manejo comunes sea cual sea la causa que las ha producido. El objetivo es mejorar las manifestaciones clínicas y prevenir la progresión del daño pulmonar.

Para ello hay que controlar la infección bronquial, la hiperreactividad de las vías aéreas y las complicaciones. También facilitar la eliminación de las secreciones y, sobre todo, tratar la causa subyacente o las enfermedades asociadas, siempre que sea posible.

Tratamiento general y etiológico

Aunque no hay datos específicos sobre la eficacia de la vacunación y del cese del hábito tabáquico en pacientes con bronquiectasias, estos deben seguir las recomendaciones que se aplican en otras enfermedades respiratorias crónicas, por lo que los pacientes deben dejar de fumar y vacunarse contra la gripe y la enfermedad neumocócica.

Es necesario un buen soporte nutricional. Debe ofrecerse consejo dietético individualizado, especialmente a los pacientes con enfermedad grave y riesgo de desnutrición. Se recomiendan suplementos nutricionales a aquellos pacientes con un índice de masa corporal inferior a 20 kg/m2 o que estén perdiendo peso de forma aguda (9).

Existe un tratamiento específico para determinadas etiologías (algunas inmunodeficiencias, déficit de alfa-1 antitripsina, infección por micobacterias no tuberculosas, aspergilosis broncopulmonar alérgica, reflujo gastroesofágico) y un tratamiento general, que se aplicará dependiendo de la afectación del paciente9.

Fisioterapia respiratoria. Técnicas de drenaje bronquial (TDB)

El objetivo de la rehabilitación respiratoria es favorecer la movilización de secreciones, mejorar la capacidad ventilatoria y la tolerancia al ejercicio, reducir la disnea y mejorar la calidad de vida.

Existen técnicas pasivas, que son practicadas por un fisioterapeuta o un familiar adiestrado, y activas, llevadas a cabo por el propio paciente. Se recomienda realizar las TDB después del tratamiento broncodilatador y mucolítico y antes de los tratamientos antibióticos inhalados, si estos están indicados.

Aunque no existe evidencia de qué técnica sea la más efectiva, la normativa española aconseja utilizar las técnicas auto administradas para facilitar el cumplimiento9.

Agentes hiperosmolares y mucolíticos

Las bronquiectasias se caracterizan por una producción excesiva de moco. El moco estancado se coloniza crónicamente por bacterias, que desencadenan una respuesta neutrofílica por parte del huésped. La sensación de moco retenido es una causa de molestias por sí misma y es uno de los factores que contribuyen a las infecciones respiratorias frecuentes.

La inhalación de SSH (solución salina hipertónica) acelera la depuración traqueo-bronquial.

Una reciente revisión sistemática Cochrane valoró las sustancias hiperosmolares en pacientes con bronquiectasias. Aunque no pudieron extraerse conclusiones en firme, de los estudios principales puede inferirse que la SSH puede reducir el número de exacerbaciones y el consumo de antibióticos, mejorar la función pulmonar y la calidad de vida y disminuir la viscosidad del esputo.

Podría tener también efecto inmunomodulador y se ha observado que puede reducir las concentraciones de interleucina-8 en el esputo y en el lavado broncoalveolar.

La N-acetilcisteína ha mostrado su beneficio a dosis altas (600 mg cada 12 h) en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC, patología que se asocia frecuentemente a bronquiectasias), al mejorar la obstrucción periférica y el atrapamiento aéreo y reducir el número de exacerbaciones.

Tratamiento antiinflamatorio

Macrolidos

Los macrólidos son antibióticos que presentan efectos inmunomoduladores independientes de sus propiedades antibacterianas.

En un metaanálisis se evaluó el beneficio clínico y la seguridad a largo plazo de los macrólidos en pacientes con bronquiectasias. Se incluyeron pacientes colonizados por Pseudomonas aeruginosa y otras bacterias. En todos se objetivó una reducción en el número de exacerbaciones y un aumento del tiempo hasta la primera exacerbación.

Cuatro de los estudios analizaron la función pulmonar, observándose una disminución en el declinar del porcentaje del FEV1 del teórico en el grupo que recibió macrólidos, pero no corroborando este resultado en la capacidad vital forzada (FVC).

Asimismo, los macrólidos redujeron el volumen de esputo y la carga bacteriana, incrementando significativamente la erradicación de los microorganismos potencialmente patógenos (MPP), sin favorecer la aparición de otros nuevos.

Los efectos adversos fueron superiores en el grupo con macrólidos, principalmente gastrointestinales. Suelen emplearse en pacientes con tres o más exacerbaciones, en aquellos con infección crónica por P. aeruginosa y en aquellos con menos exacerbaciones, pero con mala calidad de vida a pesar del tratamiento estándar.

Antes de iniciar el tratamiento se debe descartar la existencia de una infección pulmonar por micobacterias no tuberculosas con dos muestras de esputos negativas para micobacterias. Seguimiento función hepática (colestasis, citolisis) y CK, además de ECG descartando alteración del QT.

Tratamiento antibiótico

Los antibióticos se emplean en las tres situaciones siguientes:

1. En la erradicación de P. aeruginosa y S. aureus meticilín-resistente (MRSA) en el primoaislamiento.

2. Como tratamiento de mantenimiento para reducir el crecimiento de MPP en las vías aéreas inferiores.

3. En el tratamiento de las exacerbaciones.

1) Tratamiento antibiótico erradicador: en la práctica clínica habitual se ha extrapolado el manejo de la infección de las bronquiectasias FQ al de pacientes no-FQ, aconsejándose iniciar el tratamiento con un antibiótico inhalado (colistimetato de sodio o solución de tobramicina para inhalación o aztreonam lisina para inhalación), en asociación con ciprofloxacino oral (en caso de sensibilidad en antibiograma) durante 2-3 semanas.

Si los cultivos posteriores (tras 10 días de finalización de ATB sistémico) son negativos se recomienda que la duración del antibiótico inhalado sea de entre tres y seis meses.

Las normativas británicas recomiendan, además, realizar un tratamiento de erradicación en la primoinfección por SAMR.

Las pautas de erradicación de SAMR son muy variadas, y pueden incluir diferentes combinaciones de antibióticos con distintas rutas de administración (vancomicina intravenosa, linezolid oral, cotrimoxazol, ácido fusídico oral, rifampicina oral y vancomicina por vía inhalada).

La erradicación de otros MPP, tales como Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis o Streptococcus pneumoniae en pacientes clínicamente estables se ha asociado con una disminución de los marcadores de inflamación en las vías aéreas.

Sin embargo, no existe suficiente evidencia que apoye su erradicación, por lo que en el momento actual no se recomienda.

2) Tratamiento antibiótico en las exacerbaciones: aunque la duración óptima del tratamiento se desconoce, la mayoría de las guías recomiendan un tratamiento antibiótico durante catorce días a dosis altas, guiado por la microbiología del esputo9.

La elección del antibiótico se basará en la existencia o no de una infección bronquial crónica previa conocida. Si se conoce el microorganismo causante de la infección bronquial crónica habrá que adecuar el tratamiento frente al mismo. Si no, debe iniciarse un tratamiento empírico teniendo en cuenta el riesgo de infección por P. aeruginosa.

Si la exacerbación es moderada y está causada por P. aeruginosa sensible a quinolonas, el antibiótico de elección es ciprofloxacino (o levofloxacino). Si la exacerbación es grave se pautará un tratamiento con dos antibióticos antipseudomónicos intravenosos.

3) Tratamiento antibiótico de mantenimiento: el objetivo del tratamiento de mantenimiento es romper el círculo vicioso patogénico de infección-inflamación de la vía aérea, reducir el volumen y purulencia del esputo y el número y la gravedad de las agudizaciones y disminuir la pérdida de función pulmonar.

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El tratamiento de mantenimiento puede hacerse con antibióticos orales o inhalados. Sin embargo, aunque hay algunos estudios con antibióticos orales (amoxicilina, tetraciclinas) en pacientes con bronquiectasias, sus efectos secundarios a largo plazo no hacen recomendable este tipo de terapia.

Por otro lado, la efectividad y seguridad de los antibióticos inhalados (altas concentraciones del antibiótico en el lugar de la infección con mínimos efectos secundarios) hacen que esta forma de administración sea la de primera elección.

La eficacia y seguridad del empleo de antibióticos inhalados en FQ no siempre se han podido extrapolar a las bronquiectasias. Así, por ejemplo, el broncoespasmo secundario a la inhalación es más frecuente en las bronquiectasias que en la FQ, y algunos fármacos, como el aztreonam lisina para inhalación, que ha demostrado una gran eficacia y tolerabilidad en FQ, no ha mostrado tales beneficios, y sí un mayor número de efectos secundarios, en bronquiectasias.

No obstante, en los últimos años se han realizado numerosos ensayos clínicos con antibióticos inhalados en bronquiectasias que apoyan el uso de los mismos en esta patología. En estos estudios se ha demostrado que, frente a placebo, los antibióticos inhalados reducen la carga bacteriana, la inflamación de las vías aéreas inferiores y el número de exacerbaciones, mejoran diferentes parámetros clínicos y espirométricos y favorecen la erradicación de MPP de las vías aéreas.

Su empleo no debería restringirse a la infección bronquial crónica por P. aeruginosa. Así, por ejemplo, hay trabajos y guías de tratamiento que apoyan el empleo de antibióticos vía inhalada frente a otros MPP, como las formulaciones endovenosas de vancomicina y ampicilina para SAMR, Staphylococcus aureus meticilín-sensible en FQ y gentamicina (formulación endovenosa) y ciprofloxacino (polvo seco) en bronquiectasias.

Existen formulaciones específicas para inhalación, como la solución de tobramicina para nebulizador, el colistimetato de sodio, el aztreonam lisina para inhalación, la tobramicina en polvo seco y el colistimetato de sodio en polvo seco, sustituyendo casi totalmente a las formulaciones endovenosas. No hay estudios que permitan establecer cuál es el fármaco que tiene mejor relación coste-efectividad en los pacientes con bronquiectasias.

Los antibióticos nebulizados se administran mediante nebulizadores tipo jet (Pari LC Plus®) o nebulizadores electrónicos de malla estática o vibradora (eFlow rapid®, eFlow® y I-neb®). Los antibióticos en polvo seco se emplean con inhaladores especiales diseñados para tal fin.

El colistimetato de sodio se utiliza habitualmente a una dosis de 2 millones de UI/12 h disuelto en 4 ml de una solución lo más isotónica posible, si bien, con la utilización del nebulizador I-neb de Respironics® la dosis puede reducirse a 1 millón de UI/12 h, al liberarse la medicación solo durante la inspiración del paciente y no de forma continua como en el resto de nebulizadores.

Este fármaco se emplea, a diferencia de la solución de tobramicina, la tobramicina en polvo seco y el aztreonam lisina para inhalación, sin periodos de descanso, lo que es más eficaz en los pacientes graves. La dosis de la solución de tobramicina para inhalación es de 300 mg, dos veces al día; la de la tobramicina en polvo seco de 112 mg (4 cápsulas de 28 mg), dos veces al día; la del aztreonam lisina de 75 mg, tres veces al día y la del colistimetato de sodio en polvo seco de 125 mg (1 cápsula), dos veces al día.

La indicación formal de las formulaciones específicas para inhalación es para pacientes con FQ e infección bronquial crónica por P. aeruginosa.

  • Si se decide emplear formulaciones antibióticas endovenosas por vía inhalada debe hacerse con especial precaución, ya que suelen contener fenol y metasulfitos, agentes irritantes de las vías aéreas que producen broncoespasmo con más frecuencia e intensidad que las formulaciones específicas para inhalación, dando lugar a la suspensión del tratamiento en un 10-15% de los pacientes.

Tratamiento quirúrgico

En pacientes con bronquiectasias localizadas, exacerbaciones recurrentes, hemoptisis de repetición y persistencia de los síntomas a pesar de un tratamiento óptimo, la resección quirúrgica de las áreas afectadas puede reducir el número de exacerbaciones y mejorar la calidad de vida.

El trasplante pulmonar es también una alternativa para aquellos pacientes con bronquiectasias que han desarrollado una insuficiencia respiratoria progresiva e invalidante, tienen un mal pronóstico a corto plazo y no cumplen ninguna contraindicación para el trasplante pulmonar.

BIBLIOGRAFÍA

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